"Los ciudadanos tienen que recuperar la calle, dejar de verla como un lugar hostil"

03 Octubre 2011

jose_l_canavatesEl prestigioso urbanista granadino, José Luis Cañavate, considera que la crisis está acelerando la necesidad de recuperar un modelo urbano compacto y más racional, dejando atrás la dispersión impuesta en las últimas décadas.


jose_l_canavatesJosé Luis Cañavate es una de las voces más autorizadas en el territorio nacional en la elaboración y aplicación de planes de movilidad y accesibilidad. Esta semana ha estado en El Puerto, participando en unas jornadas organizadas por el CCA.

-En El Puerto llevamos muchos años hablando de movilidad y de peatonalización, pero hay mucha gente aún reacia a aceptar este modelo. ¿Qué les diría?

-Hemos estado demasiados años yendo hacia atrás en el planteamiento de las políticas urbanas como para seguir planteando retrocesos. Es indiscutible que la esencia de la vitalidad de la ciudad está en que la gente pueda estar en la calle. La ciudad debe plantearse como un modelo compacto.

-La crisis económica ¿puede favorecer de algún modo las políticas de peatonalización?

-La crisis nos ha hecho replantearnos el modelo de ciudad lejana, la esencia de las políticas urbanas hoy es volver a la ciudad de proximidad, que nos permite trabajar con criterios de economía y eficiencia y volver a generar sociedad y relaciones entre los seres humanos, la distancia ha deshumanizado nuestro hábitat. La crisis nos ha obligado a reflexionar sobre si íbamos en la dirección correcta. Nos hemos sentido nuevos ricos y ahora volvemos a necesitarnos unos a otros. La palabra ciudad surge cuando hay relaciones en los espacios que habitamos, relaciones culturales, intercambio de opiniones y comerciales.

-Usted es responsable del Plan de Movilidad para la ciudad. ¿Cree que se está aplicando correctamente?

-Llevaba casi dos años sin venir por aquí, aunque sigo la evolución del plan por la prensa. En los planes de movilidad siempre debe haber una estabilidad de escenarios, con una previsión de posibles situaciones adversas. El modelo idílico que dibujamos tiene un par de fases intermedias por si se presentan situaciones no previstas.

-Tras la peatonalización de la Bajamar, las quejas vienen ahora por el hecho de que no se haya mantenido la zona completamente peatonal y transiten por allí taxis y autobuses.

-Hace tiempo que abandonamos la palabra peatonalización, ese término significa mucho más que quitar coches, es una forma de entender la ciudad y de gestionarla, lleva consigo la disminución del número de coches y un nuevo diseño urbano, pero también gestión turística, económica y constructiva. Es una forma de ver la ciudad en muchas dimensiones. Que pase o no un autobús, depende de cómo pase. Ahora utilizamos la palabra coexistencia, el radicalismo en la peatonalización provocó una terciarización de los centros y eso perjudicó el uso residencial. Es mejor hablar de prioridad peatonal, ver hasta dónde se puede dosificar el coche de forma que no se penalice a los habitantes, hasta dónde puede jugar un niño en la calle, pero esa figura no hay que inventársela, ya las teníamos hace 50 años en nuestras ciudades. Pero hay un máximo en el paso de vehículos y en España ese máximo se sitúa en cien coches la hora, es la mínima dosis de motorización compatible con el funcionamiento peatonal de un área comercial o residencial. Eso sí, el paso de vehículos debe ser a muy baja velocidad.

-En cuanto a la plaza de España, el proyecto ha cosechado muchas críticas ciudadanas, sobre todo porque no siempre se hace un buen uso del espacio peatonal ¿Qué propondría?

-Los procesos de recuperación del espacio público persiguen que el vecino vuelva a apropiarse del espacio exterior. Durante muchos años este espacio ha generado inseguridad y agresividad, era un lugar hostil. La siguiente fase es la toma de posesión del espacio público por el vecino, si no lo ocuparán otros, será un espacio oportunista que toma el primero que llega. Cualquier sistema de vigilancia policial es mucho menos eficaz que una madre con niños que juegan. El pequeño empresario también tiene que ocupar su sitio y la administración tiene que inducir la recuperación de este espacio organizando actividades, la calle no es un museo, tiene que ser todo lo contrario y entre todos tenemos que dejar de hablar de espacio público y empezar a hablar de espacio social.

-Uno de los problemas a la hora de atraer personas al centro es la falta de aparcamientos. ¿No habría que haber empezado por ahí?

-La palabra que hay que usar es accesibilidad. Si suprimes un modo de transporte, tienes que sustituirlo por otro. Se sustituye el viaje puerta a puerta por una cadena de viajes. Si faltan aparcamientos, estamos penalizando la accesibilidad, no funciona la secuencia.

-También resulta fundamental contar con una buena red de transporte público, algo que en El Puerto no existe hoy por hoy.

-Tenemos que mejorar los sistemas de transporte público y colectivos, pero es muy difícil, en el modelo de ciudad que hemos creado en los últimos 30 años, el sistema de transporte público es insostenible, hay una dispersión brutal. Nos hemos equivocado al escoger el modelo y la única fórmula es volver a implantar principios de centralidad. Hay que mejorar la proximidad a las paradas, implantar pequeños centros de bicicletas y figuras como el coche o el taxi compartido. En una situación de deterioro territorial y crisis económica, tenemos que utilizar todos los instrumentos que tenemos y la clave está en la combinación de herramientas.

-¿Tienen los mismos intereses los comerciantes, los residentes y las personas que trabajan en el centro?

-La falta de diálogo durante muchos años nos ha hecho cometer muchos errores. Estoy convencido de que todos tienen los mismos intereses y las mismas demandas, necesitan un espacio de calidad que se convierta en espacio social. Ir de compras no significa solo comprar, sino también pasear y experimentar el espacio público.

-¿Son universales las fórmulas de la movilidad?

-Yo creo que estamos en diferentes etapas de procesos complejos, pero la gente es exactamente igual en todos los sitios, todo el mundo disfruta de las mismas cosas. Hay dos indicadores valiosos de la calidad de vida de una ciudad, que son los niños y los viejos. Si hay niños y viejos en las calles, habremos tenido éxito, es lo que ha ocurrido por ejemplo en la calle Asunción de Sevilla, que era un sitio inhóspito y ahora es un jardín, con ancianos en la calle hablando entre ellos.

-Usted ha trabajado en numerosos proyectos de movilidad, muchos de ellos en Andalucía. ¿En qué situación estaría El Puerto con respecto a otras ciudades?

-No puedo evitar ver un Puerto muy bonito debajo de este Puerto. Hay que tener claros los escenarios y que todo el mundo reme en la misma dirección. No se puede hacer concesiones porque entonces se pierde la dirección y en eso tiene mucho que ver la clase política, que debe mantener el rumbo.


 


Fuente: Diario de Cádiz