La Semana Santa llenó la ciudad pero a última hora y con precios muy bajos

28 Abril 2014

PASÓ la Semana Santa y las buenas predicciones que nos venían ofreciendo desde semanas antes las administraciones y patronales hosteleras parece ser que se han cumplido en la provincia, comunidad autónoma y en general en todo el país.
La semana anterior a las fiestas recibimos la mayoría de los hoteles de El Puerto la visita de la delegada de una de esas webs a través de las que actualmente realizamos la mayoría de nuestra venta de habitaciones. A todos nos dijo lo mismo. "En la provincia de Cádiz las reservas crecen espectacularmente mientras que en El Puerto decrecen preocupantemente".

Esa misma semana recibimos un análisis de la central de reservas más importante a nivel nacional y cuyo segmento de potenciales clientes es muy diferente al señalado anteriormente y su conclusión fue la misma: "no hay demanda de El Puerto de Santa María". Parece contradictorio con el gran número de personas que se han visto en las calles durante el puente de Semana Santa, pero no olvidemos que este año es el primero de los últimos tres en el que el tiempo se ha mantenido estable y con buenas temperaturas.

La lógica nos dice que a los bares y restaurantes les ha ido mejor porque los portuenses se han echado a la calle para disfrutar de su Semana Santa y de los días de asueto, pero los hoteleros sabemos que hasta una semana antes el volumen de reservas era realmente preocupante y solamente se ha mejorado a muy última hora y una vez que las previsiones meteorológicas fueron lo suficientemente fiables como para garantizar, al menos hasta el sábado, buen tiempo. Esto ha repercutido negativamente en el precio final de las habitaciones que es la variable que nunca miden ni medios de comunicación ni los políticos que obvian el hecho de que estar llenos no quiere decir que los precios sean los adecuados. Cuando las expectativas de recuperación económica y con el turismo como motor fundamental de la misma parece ser que van consolidándose, en El Puerto nos comentan los operadores que estamos fuera de mercado, a la vez que nos aconsejan que hagamos algo para no vender tan barato.

Desde hace algo más de dos meses el CCA ha venido realizando un estudio de los recursos turísticos de El Puerto de la mano de una arquitecta y una licenciada en Historia del Arte que no conocían la ciudad antes de realizarlo y a las que se les pidió que imaginaran que son turistas que llegan aquí con el objetivo de pasar una semana de vacaciones y que la misma han de llenarla de contenido con visitas, paseos, excursiones y actividades.

El informe deja bien a las claras que tenemos un potencial enorme pero que está escasamente puesto en valor, con un casco histórico muy deteriorado, fundaciones cerradas o sin actividad y monumentos que solo es posible visitar, en la mayoría de los casos, en horario de mañana, de lunes a viernes no festivos. La falta de paneles explicativos, de folletos informativos, de leyendas en otros idiomas, de atención personal, es realmente preocupante. Esta situación viene siendo denunciada por el sector desde hace muchos años, encontrándonos con la negativa de la realidad por parte de los responsables políticos y de algunos técnicos hasta que la misma ha sido tan evidente que ha terminado por provocar una importante crisis institucional en nuestro Ayuntamiento. Continuamente nos han reprochado nuestras denuncias "porque así no vendemos la burra", sin importarles que la burra cada día estaba más envejecida y decadente, pero que en el fondo seguramente lo que temían era que no se vendiera "su burra", llamémosle gestión.

La Concejalía de Turismo ha sido, salvo la excepción del actual concejal, siempre moneda de cambio política para muchos y muchas que llegaron para eso, para hacer turismo, confundiendo sus obligaciones con el aparecer en fotos y brindis diversos, aunque algunos ni siquiera eso supieron o quisieron hacer. Los portuenses no se merecen eso. Se merecen que cuando lleguen los invitados, los turistas, puedan abrirles las puertas de su casa y sentirse orgullosos de lo que enseñan, no de lo que fueron en un tiempo anterior.

Porque la Semana Santa son tres días y el año es muy largo.