Historias para no aparcar

14 Agosto 2014

Los coches han invadido un espacio que siempre ha pertenecido al peatón.
De todos es sabido que en cualquier debate, discusión o tertulia es fácil no haber participado alguna vez en los problemas que tenemos los usuarios de vehículos para aparcar en el centro y no "tan centro", porque hay lugares apartados del casco histórico que también se las trae.

Pero no hace mucho, visualizando unas fotografías antiguas del Puerto donde se recreaba el ambiente de calles tan céntricas como la calle Larga, Ganado, Luna, Palacios, Plaza de la Galeras, Parque Calderón, Ribera del Marisco, Misericordia……observaba el ambiente y la actividad de aquellos años. En concreto años cincuenta, sesenta y poco más, es decir hace entre treinta y cincuenta años. Había mucha actividad en los muelles, tanto pesquero como comercial, con mucho trasiego de mercancías, sobre todo productos bodegueros. Las calles estaban ocupadas por mucha gente, y pude comprobar y recordar locales y bares, que los que tenemos ya unos años, recordamos con nostalgia.

Pero paré en una foto muy concreta que me hizo reflexionar y que me animó a compartir esta reflexión con los lectores. En concreto era una foto de la calle Larga, tomada desde la esquina de la calle Palacios dirección al Parque de la Victoria. Lucía en todo su esplendor, con su adoquinado y aceras, con mesas en el exterior de algún local de hostelería. Y eso sí, gente, mucha gente….y a lo lejos, a la altura de la Plaza de Peral algún coche de caballos, y en lo que era Electra Peral Portuense (después Sevillana) se vislumbraba un coche, sí, de los de cuatro ruedas. Por tanto, es fácil deducir que el parque automovilístico era ínfimo, y problemas de aparcamiento… cero patatero.